La Excusa:
Increíble pero cierto, encontramos un vuelo a Roma, la
ciudad eterna, por tan sólo 10,00 € la ida y la vuelta por 37,
incluido tasa y todo. Teniendo esto y unos cuantos días libres
que podíamos unir al fin de semana, nos daba para estar cuatro
días completos de viaje. La excusa era la mejor y el sitio el
ideal.
El Alojamiento:
Con la suerte de encontrar un vuelo tan
barato, pensamos en seguir ahorrando y buscamos la posibilidad
más acorde y divertida para nuestra estancia en Roma.
La solución: un "Hostel", es decir, algo así como un albergue
juvenil pero privado, la formula más utilizada por los
trotamundos, mochileros que recorren el mundo.
Tras un susto al
ver que no nos podían alojar en el que reservamos por internet
y ser derivados a otro, nos acoplamos y disfrutamos de una
estancia cómoda y divertida en el "Hostel Ivanhoe" En una habitación con literas para ocho viajeros, con
ordenadores con conexión a internet de libre disposición y con desayuno y cena para todos incluido en el precio, vivimos en roma haciendo
amigos y conociendo la ciudad eterna por tan sólo 22€ la
noche.
La Ciudad:
Roma es una ciudad de la que poco se
puede decir sin caer en tópicos o en el pecado de repetir
lo que otros ya han dicho en más de una ocasión. Rezuma arte e
historia por todos lados, a cada paso encuentras algo
interesante que ver y admirar.
Pero lo que tenemos que tener claro, si nuestro objetivo es
visitar las ruinas y demás atractivos artísticos de esta
ciudad, es que hay que madrugar. Las colas son tan monumentales
como las obras de arte a ver, el Coliseo y el Vaticano tienen el record, y como no te apliques estarás más en la calle esperando
que visitando el sitio en cuestión.
En general esta ciudad es algo cara y para visitar los museos
es interesante comprar el Roma-Pass (http://www.romapass.it/?l=en).
Para comer hay pequeños
locales donde comprar pizza al peso y un refresco por un total
de 5€, y no puede
faltar el magnífico helado italiano, que, a razón de cantidad,
calidad y precio, no sale caro. Intenta, eso sí, apartarte algo
de las principales zonas de monumentos pues esto hace bajar los precios.
Para tomar una cervecita lo mejor es pasar por alguna de las
plazuelas de la ciudad donde la gente se junta en la calle, hay algunas tiendas de comestibles que venden botellas
frías.
Y para muestra de esto unas cuantas
fotos de nuestra visita a Roma:
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