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Toda
una experiencia que abre mil posibilidades a nuestro futuro más
aventurero. |
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Nuevamente un país que siendo tan cercano a nosotros nos
proporciona una gran dosis de exotismo, de naturaleza aún por
descubrir y de personalidad aún por globalizar.
En el que pudimos encontrar... |
Amistad
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Cultura
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Gastronomía
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Y
mucho más......
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Desarrollo del
viaje: |
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Cuatro amigos nos subimos a la furgo y decidimos
bajar a Marruecos: Adela, Antonio, Iván y David.
A bordo de nuestra Fiat Doblo, nos dirigimos a
Algeciras donde tomamos el ferry a Ceuta. Para
entrar en Marruecos pasamos por la frontera del
Tarajal, lo que es ya en si mismo una aventura
para los no iniciados, pues el desconcierto y la
desorganización son completos en la parte marroquí
de esta frontera con el mundo desarrollado.
Una vez en el
país vecino trazamos una ruta piramidal a lo
largo de sus carreteras. De la frontera viajamos
a Chauen, lugar en el que aclimatamos con las
nuevas costumbres y descansamos del primer tirón
de kilómetros por el país. Desde aquí en
dirección sureste hasta Merzouga, haciendo
parada en Fez y pasando por Ifrane y los bosques de cedros
con sus monos. En Merzouga, una paradita y visita
al desierto. Para continuar nos dirigimos en
dirección oeste hacia Marrakech parando en el Todra a escalar y en el Dades a hacer turismo.
Pasamos Marrakech para llegar al Alto Atlas y
hacer un trekking y una ascensión (El Toubkal).
Bajamos a Marrakech, visita turística y regalitos,
para terminar en dirección norte en busca de la frontera.
Y
todo organizado por nosotros mismos y sin
problemas, recorriendo más de 4.000
kilómetros en 10 días. Os aseguro que
quedan ganas de regresar, muchas pero que muchas
veces más...
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En Chefchaouen: |
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Chauen
es la capital del Valle del Rif, zona norteña de
Marruecos, y quizás una de las más conflictivas
con el gobierno actual de este país. Es sin duda
una de las más acostumbradas al turismo y en
especial al turismo español. Su proximidad a
nuestra frontera, así como su tradición en el
cultivo de cierta planta oleácea, hace de ella un
destino habitual entre los fumadores españoles.
A pesar de que ninguno de nuestro grupo fuma
(cosa rara y poco comprendida por los lugareños)
paramos en esta ciudad por la gran belleza de
sus calles antiguas y por ser el lugar ideal
para descansar de la paliza de bajar hasta aquí.
Por ser tan turístico es fácil encontrar sitio
donde alojarse; esta vez nos alojamos en el
hostal Cibeles, cerca de la plaza de Outta
Hamman, en pleno casco antiguo de Chauen.
Todo un día en esta ciudad nos da más que
de sobra para disfrutar de sus calles y
comercios, si bien es cierto que con el rollo del
chocolate se ponen un poco pesados los
lugareños. |
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En Fez: |
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Realmente no puedo
decir mucho de esta ciudad, ya que sin duda fue
lo peor de
nuestro viaje. Cometimos la imprudencia de
contratar a un lugareño como guía sin ser un
guía oficial. Moverse en Fez es casi imposible
sin un guía y hay que asegurarse de que sea
oficial, a pesar de ser más caro. La medina de
Fez es sin duda una de las más grandes que
conozco y la más intrincada, lo que la convierte
en un laberinto imposible de sortear para los
foráneos. Un lugar a destacar de esta ciudad es
sin duda sus curtidores en los que a diario se
tiñen y preparan una gran variedad de pieles, lo
que da un colorido muy especial a esta fábrica
aún medieval.
Seguro que tras esta experiencia no
cometeremos los mismos errores la próxima vez. Recuerda, contrata un guía oficial en un hotel u
oficina de turismo.
Tras la fugaz y decepcionante visita a Fez
continuamos viaje y pasamos por Ifrane, una
curiosa ciudad construida a la forma europea, a
la que llaman la pequeña Suiza. Cerca
hay una estación de esquí y están los bosques de
Cedros más famosos de Marruecos, en los que
encontramos unos monos muy simpáticos que se
acercaban a comer de nuestra mano. Fue una
experiencia muy gratificante que nos devolvió
la magia del viaje, tras la mala experiencia de
la ciudad de Fez. |
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En Merzouga (El
Desierto): |
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Esta,
posiblemente, fue una de las mejores etapas del
viaje. Moviéndonos a hacia el sur-este de
Marruecos llegamos a Merzouga, no sin antes
hacer noche en un curioso camping en obras,
en el que rápidamente congeniamos con los
encargados, compartiendo cena y "vino". A la
mañana continuamos viaje y llegamos a esta
curiosa localidad tras adentrarnos en una
tormenta de arena que hacia aún más auténtico
este momento. La arena del Sahara pasaba como la
niebla sobre la pista-carretera y no vimos
las viviendas hasta estar junto a ellas.
En este lugar nos alojamos en el hostal Chez
Belkacem de ambiente familiar y acogedor, en el
conocimos a Ahmed y a su familia. Fue un anfitrión
excepcional y nos organizó una tarde maravillosa
en cuanto levantó la tormenta de arena. Junto a Ahmed visitamos
un lago que se había formado tras unas lluvias
torrenciales en los meses anteriores; tras ver
el lago nos adentramos en una "pista" para
llegar a unas minas excavadas en el suelo del
desierto (algo así como visitar uno de los
planetas de la guerra de las galaxias con sus
habitantes y todo), y una vez terminado este
recorrido nos llevo a ver a unos músicos
locales, que triunfan en todo el país con su
música étnica, la cual incluso les ha llevado de gira
por Europa. Terminada esta rápida e intensa
visita a los alrededores de esta población del
desierto, regresamos al albergue para cenar y
dormir en una habitación acogedora y típicamente
decorada. Durante la cena con Ahmed acordamos
una corta excursión a las dunas del Sahara, a
lomos de camellos, para poder ver el amanecer y
deslizarnos con la tabla de snow y unos esquíes
que llevábamos para la ocasión. El amanecer
resultó ser una de las experiencias más emotivas que vivimos, no así el esquí, ya que
la arena no deslizaba tanto como esperábamos.
Después de todo esto y de
haber disfrutado de la compañía de nuestros
anfitriones, partimos en busca de un poco de
escalada en uno de los lugares míticos de este
país, Las Gargantas del Todra. |
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Escalando en el
Todra: |
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En nuestros viajes no puede faltar algo de
montaña y si hay escalada aún mejor. Es por esto
que bajar a Marruecos y no pasar por las
Gargantas del Todra sería imperdonable.
Unas semanas antes una amiga había estado
en este mismo lugar escalando. Tras un accidente
en una vía fue socorrida por unos lugareños
dedicados por entero a la escalada, auténticos
montañeros y un poco "hippies", todos unos
precursores en su sociedad. Estando aquí
teníamos que buscarlos para darles un regalo de
Ana, esta amiga que teníamos en común (les traíamos una
botellita de Whisky).
Nos parecía imposible dar con "Hassan de la
montaña", pero ahí estaba. Fue el primero en
saludarnos y nos presentó a "Abdul el gandul".
Nada más instalarnos en una de tantas pensiones
y comer algo, nos pusimos a trepar guiados por
estos dos nuevos colegas. Hassan nos mostró el
cuaderno de croquis que vende a todo aquel que
se lo demanda, una auténtica maravilla hecha a
mano con todo el cañón dibujado y lleno de
croquis de vías con grados y todo. Además
nos comentó que vivía como guía de esta escuela
y sin insistir en sus servicios, ya que
estábamos en calidad de amigos, nos acompañó y
escalamos junto a él y Abdul. Por la noche nos
llevaron al hostal en el que ellos viven y nos
prepararon una fiesta con otros de sus colegas,
compartimos la botella y añadimos otra, tocaron
música con unos instrumentos bastante étnicos y
compartimos historias y disfrutamos de una cena
suntuosa y mucho más barata gracias a nuestros
amigos. A la mañana siguiente, tras una breve resaca,
comenzamos la escalada en un sector facilito, el
jardines, junto a nuestros dos nuevos amigos y
el cliente de Hassan, un japonés viajero y
solitario que le contrato como guía. Con esta
gente, incluido el japonés, compartimos uno de
los mejores días del viaje practicando uno de
nuestros deportes favoritos, creando nuevas
amistades. |
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Alto Atlas (El
Toubkal): |
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Después de disfrutar del
Todra y de nuestros nuevos amigos, nos
dirigimos al siguiente objetivo, el
monte Toubkal, que con sus 4.167 m. es
el más alto de la cordillera del Atlas.
Pero de paso decidimos adentrarnos con
el coche por el cañón del Dades haciendo
un pequeño recorrido fotográfico desde
la furgo. Este cañón es uno de los más
turísticos y no nos faltó dónde comer.
En tan sólo una mañana recorrimos este
lugar para salir ya de camino a las
montañas del Atlas.
Conocer estas montañas y
organizar esta pequeña aventura, que es
ascender al pico más alto de Marruecos,
es más que recomendable. Pasado
Marrakech nos dirigimos al pueblo de
Imlil, donde dormimos en uno de tantos
hostales dedicados a los montañeros,
incluso hay un albergue de montañeros
algo más económico. En nuestro caso nos
decantamos por el "Cafe de Soleil",
puesto que en otro viaje yo ya había
estado. Negociamos con los encargados el
precio de cena, camas y desayuno, así
como de dos mulas para el transporte de
materiales al refugio.
A la mañana
siguiente teníamos las mulas y un mulero
que durante el viaje nos defraudó
bastante. Gracias a esto mantuve
contacto con Ibrahim, el cual se
convirtió a la bajada en nuestro
porteador y mulero junto a su sobrino.
Unas cuatro horas separan el pueblo del
refugio, a medio camino se hace una
parada en "La Piedra Blanca", curioso
lugar en el que unos cuantos mercaderes
te asedian y puedes tomar un té
reparador. Al llegar a la nieve las
mulas no continúan y es necesario
contratar porteadores, más que por
necesidad, por el hecho de contribuir a
la economía local. En mi caso un cabreo
con el mulero y sus colegas durante la
negociación provocó que yo mismo hiciera
el porteo, lo que dio lugar a un millón
de disculpas y una rebaja considerable
del precio al sentirse amenazado por sus
colegas. Una vez en el refu, el cual
está guardado y es gestionado por la
federación francesa de montaña, todo
está organizado. Si bien es posible
cocinar uno mismo, no serás bien tratado
en la cocina, por lo que te recomiendo
que no lo hagas. Además es relativamente
barato para los europeos, por lo que no
tiene sentido estar a disgusto...
Escalar el
Toubkal es relativamente sencillo para
gente con experiencia. En tan sólo otra
jornada podemos hacer cumbre y regresar
al refugio. Nosotros tras hacerlo,
comimos en el refugio y comenzamos el
descenso hacia el pueblo. Esta vez
contratamos a Ibrahim, que había
negociado con nosotros a la subida. Tras
los regateos de rigor conseguí un "pack",
porteo, mulas, cena y noche en su propia
casa a un precio más que aceptable, 450
dh- 45 € para cuatro personas. Pero lo
mejor es que en él descubrimos a una
gran persona que nos acogió y con la
cual congeniamos, el cuscús que nos
sirvió fue el más grande y sabroso de
todos y el ambiente familiar junto a sus
hijos una delicia. Esto fue lo mejor del
Atlas, la familia de Ibrahim, al cual
sin duda volveré a buscar al ir a
Marruecos.
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Marrakech: |
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El final de este viaje es sin duda Marrakech. Ya
no nos quedaba más tiempo y partíamos hacia
Ceuta a embarcar en el ferry, pero no podíamos
irnos sin parar en la ciudad más accesible de
todo Marruecos.
Entramos en la ciudad y buscamos uno de
sus aparcamientos guardados donde dejar la
furgoneta y a caminar se ha dicho. Esta es una
ciudad relativamente segura y grata para el
viajero, conocer su Gran Plaza y adentrarse en
su Medina es algo que no puedes dejar de hacer,
tanto es así que nosotros caminamos por ella
durante más de cuatro horas haciendo compras por
la medina... Dulces, cachimbas, pulseras, vasos
de té, todo con su preceptivo regateo, logrando
incluso un 60 o 70 % de rebaja en el precio
inicial.
Para comer pasamos por un localito de
comida rápida para lugareños en el que se
afanaron al ver a unos turistas. Unos auténticos
pinchos morunos a la brasa, algo así como unas
hamburguesitas y patatas y unas ensaladas fueron
nuestro almuerzo. |
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Recomendaciones: |
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1º Si el objetivo es el
Toubkal, al llegar a Imlil intenta localizar
a Ibrahim el mulero. Vive en un poblado cercano
a este pueblo y suele estar trabajando en la
ruta de ascensión con sus mulas. Es una buena
persona y se puede negociar con él de forma
tranquila y lógica, algo raro en este país.
Puedes verle en esta foto junto a mí.
2º En caso de que tengas interés en
escalar en el Todra, al llegar a este valle,
pregunta por Hassan de la montaña. Él tiene
croquis que vende, el precio es negociable, como
todo. Es buena gente y un gran conocedor de esta
garganta y sus vías de escalada. Es buen
escalador y guía de montaña, quizás el más
profesional de todos los que puedas encontrar.
Para reconocerle puedes pinchar en este
enlace y
ver su foto...
3º Si Merzouga y el Sahara es tu
objetivo, una buena opción de alojamiento será
el Albergue Familiar Chez Belkacem, en el que
encontrarás a Ahmed y su familia con los que
podrás negociar cualquier cosa, desde el
alojamiento a las excursiones por el desierto
con camello. Pero negocia, que todo es
negociable en Marruecos, pulsa aquí para conocer
el albergue y a su titular. |
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