Cuáles eran los objetivos de este viaje?
Salva: Cómo no iba a ser: la montaña. La pasión que nos mueve
desde la juventud. El mayor objetivo era el Huascarán de
6768 metros, monte mítico que en aquel momento nos llamaba a
voces desde dentro de nosotros mismos. De paso el viaje en
sí mismo ya era una aventura, lo que lo hacía aún más
atractivo y emocionante.
Otras Preguntas
¿Utilizásteis alguna agencia u organización?
Mario: No claro que no. El presupuesto tenía que ser lo más
bajo posible y las agencias encarecían el viaje, además
siempre preferimos viajar de forma libre y aventurera, eso
es lo que nos motiva. El contacto directo con lugareños y
otros viajeros fue una de las mejores recompensas.
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Entonces, ¿cómo organizásteis el viaje?
Pepe: Durante los meses anteriores reunimos la mayor
información posible sobre el país y los recorridos de
montaña que queríamos realizar. Fue una labor personal,
cuando algo te apetece nada te hace retroceder.
Mario: Para financiar el viaje hicimos camisetas y una
fiesta, de la fiesta no sacamos un duro, pero lo pasamos en
grande. Con las camisetas sí logramos algo, toda la familia estaba vestida con ellas y los amigos y los amigos de los
amigos y los amigos de los hermanos... Gracias a eso yo
compré una cocina de gasolina y una tienda y me quedó dinero
para el avión.
Salva: Yo con las camisetas pagué el billete entero del
avión.
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Bien, fuisteis
en avión, pero ¿cómo os movisteis por el país?
Pepe: El transporte público era nuestra solución, barato y
auténtico. Aún recuerdo los autobuses, algo así como una
furgonetilla repleta de personajes con sus gallinas y
enseres, sin sitio ni para estornudar, algunos agarrados al
exterior del coche y a una velocidad de aburrimiento por
unas carreteras que aquí no se considerarían ni en
construcción.
Salva: Recuerdo una estación de tren que nos conducía de
Machupichu a Lima, de pronto toda la gente corría hacia el
comienzo del andén antes de que el tren entrara en la
estación y cuando paró ya estaba lleno. Nos perdimos de
vista unos a otros, cada uno logró entrar en un vagón con
el mochilón que transportábamos y durante el camino veíamos
como algunos lugareños se caían del tren, ya que iban
agarrados al exterior... fue auténtico.
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Y la
alimentación, ¿qué comíais?
Pepe: Eso no era un problema, el país era muy barato y con el
dinero que llevamos tuvimos para comer bien, hay una
cantidad enorme de variedades de patatas y la gente era súper amable. Siempre encontramos solución a cualquier
problema y la comida no fue uno de ellos.
¿Cómo estaba el país en ese momento?
Salva: En eso tan bien fuimos afortunados, la guerrilla
Sendero Luminoso, acababa de entregar las armas y el país se
estaba abriendo al extranjero. Casi éramos pioneros. El
turismo no estaba aún explotado al cien por cien y a pesar
de dar la sensación de una gran militarización, no nos
sentimos incómodos. Es más fue un acicate para todos ver
como las zonas que queríamos visitar eran casi exclusivas
para viajeros del mismo corte que nosotros.
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En montaña,
¿cuáles eran los objetivos?
Mario: Bueno este era el objetivo principal del viaje,
conseguir ascender montes de más de 5500 metros en especial
el Huascarán de 6768 metros y en aclimatación hacer al menos
otros dos, elegimos el Orus y el Ishinca de 5497 y 5534.
Después hacer un recorrido tipo trekking, por el Camino del
Inca.
Pepe: La parte de la aclimatación fue un éxito, conseguimos
cumbre en los dos montes y disfrutamos cantidad de ellos,
pero el Huascarán no pudo ser, está pendiente aún. El tiempo
no nos dio tregua y perdimos la oportunidad.
Salva: No conseguimos el principal objetivo, pero fue una
experiencia inmejorable ya que ganamos muchos conocimientos
y lo pasamos en grande.
Otras Preguntas
¿Cómo
acometísteis la escalada?
Pepe: Instalamos varios campos (base, campo avanzado 1,
campo base 2), en las zonas más interesantes para ello y
sólo con el material que pudimos aportar entre todos.
Salva: Para llegar a los campos base, contratamos muleros,
con los que había que luchar para que cargasen bien a sus
animales, ya que siempre querían incluir más y más mulas y
borricos para ganar más dinero, pero fue divertido.
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De los
paisajes ¿con qué os quedáis?
Mario: Estábamos en la zona de la Cordillera Blanca y
teníamos a un paso la Cordillera Negra, y era sorprendente
ver como los montes de la cordillera negra que muchos
superaban los 4500, no tienen nada de nieve. Acostumbrados a
las montañas europeas en las que a partir de los 3000 es
habitual ver nieve, aquí no había nada. Para mi eso fue un
contraste a recordar.
Salva: Como paisaje me quedo para el recuerdo las zonas de
Selva Alta que atravesamos para llegar a la base de las
montañas. Ver su frondosidad y sentir la intensa humedad que
había en ellas era apasionante.
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¿Qué otras
zonas visitásteis?
Pepe: Cuando nos agotamos de la montaña, empezamos el
turismo, y recorrimos algunos parques naturales. Tengo un
recuerdo maravilloso del lago Titicaca, con sus islas de
paja, en las que hacían su vida las gentes locales y en las
que nos recibían con gran cariño, bueno al menos a nuestro
dinero. Y nos trataron genial.
Mario: Para mí fue muy especial la zona de Paracas, ver su
naturaleza y en especial su fauna, con la cantidad de leones
marinos que viven allí, era una maravilla y estaban a un paso
de nosotros.
Otro sitio que recuerdo con especial cariño fue Nazca, con
sus líneas sobre el desierto, allí contraté una avioneta
para sobrevolar la zona y ver esto mejor. Pero la mayor
aventura fue la sensación de montar en aquella avioneta,
destartalada, a la que le tenía que sujetar la puerta para que
se mantuviese cerrada ¡Uf... Qué miedo!
Salva: Creo que os olvidáis de algo increíble, el trekking
por La Ruta del Inca. Recorrimos esta senda atravesando
paisajes gloriosos y tuvimos muchas aventuras en ella. Para
llegar a Machupichu, cuando aún ni habían techado las
principales construcciones descubiertas. Yo tengo un
recuerdo muy especial al recorrer la zona durante el
amanecer... yo solo, ya que los turistas estaban esperando
la salida del sol en una de las plazas.
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Bueno:
¿Recomendáis Perú para viajar y hacer montaña?
Todos: Por supuesto que sí.
Salva: Hay que decir que Perú en pocos años ha cambiado
mucho y nuestra experiencia ahora es sólo orientativa. Casi
todas las zonas de montaña que visitamos, hoy en día
requieren el pago de un permiso para hacer lo que nosotros
hicimos entonces. Aun así los amantes de la montaña tienen
en ellas una cita que no pueden dejar pasar.
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