Comenzamos y terminamos esta ruta
en el pequeño
pueblo de Tablada, en la vertiente
madrileña del puerto del León, al
que podemos acceder por la antigua
nacional VI, o bien por tren, ya que
tiene un pequeño apeadero aunque
con muy pocas paradas al día, por lo
que conviene informarse bien antes.
Salimos de Tablada por la única y muy empinada calle que
veremos al llegar, dejando a nuestra derecha el hostal
restaurante "Casa Tere", con su pequeña plaza junto a la
carretera. En unos pocos metros habremos superado la cuesta
de esta calle, llegando al final del pueblo, para
adentrarnos ya en el campo, para lo cual atravesaremos
una valla con cancela que nos aseguraremos de cerrar a
nuestro paso.
Ya en la pista seguiremos el camino en la dirección que
llevamos desde el principio, pasando a los pocos metros bajo
las torres de alta tensión que llevan a Madrid la
electricidad. Poco más adelante vemos como llegamos a otra
pista, entrando en ella cuando hace una cerrada curva. Sin dudar tomamos el sentido ascendente hacia la derecha
de nuestra marcha. El desnivel es algo más marcado ahora y
terminamos llegando a una zona con menor desnivel con
magníficas vistas a nuestra izquierda, en la que la pista
parece difuminarse y perderse. Aquí tendremos que estar
atentos, ya que el camino sigue a la derecha confundiéndose
con un arroyo que baja entre pinos. Ascenderemos junto al
arroyo o sobre él según el caudal, encarando así el desnivel
de la montaña directamente, para en pocos metros ver la
Fuente de las Hondillas de la que parece manar el agua de
arroyo que nos sirve de guía.
Sobre la fuente pasa una pista asfaltada, la cual seguiremos
dirigiéndonos a la izquierda, ahora casi sin desnivel, y por
una pista asfaltada avanzaremos cómodamente. Al poco veremos
una gran cruz derribada a nuestra derecha, para unos metros
más adelante llegar a una curva. Junto a ésta vemos un
corta fuegos mal cuidado que nos sirve para ahorrarnos unos
cuantos metros de pista asfaltada, así que subiremos por él
para llegar en unos doscientos metros a la pista
justo junto a otra cruz derruida con símbolos falangistas y
una herrumbrosa atalaya. Todo esto lo dejaremos a nuestra
izquierda para continuar ascendiendo por la pista.
Avanzamos sin pérdida por esta pista y poco a poco se nos
abre el valle a la izquierda y crece el monte de Cabeza Lijar.
Después de unos 30 minutos dejamos a la
derecha este monte y llegamos al Collado de la Mina, bonito
lugar frecuentado por aficionados a los cuatro por cuatro.
Es en este punto donde de nuevo abandonamos la pista. A la
derecha tenemos el camino que sube a Cabeza Lijar, de frente
sigue la pista por la que llegamos hasta aquí, y ahora nos
salimos de ella hacia la izquierda por el camino que sube al
refugio de la Salamanca. Es por esta senda por la que
podremos seguir las marcas del GR 10, las que nos
acompañarán bastante rato.
En pocos minutos alcanzaremos el ruinoso refugio, desde
donde tendremos magníficas vistas de los alrededores. Continuaremos por el GR
que ahora se adentra por el cordal de estas montañas en
dirección al Monte de Abantos y el Escorial. Poco a poco la Cruz de los
Caídos se hace más
presente, ya que nos aproximamos a los límites del Valle de
los Caídos. Pasados entre 30 y 40 minutos llegaremos a otro
collado, con una valla de piedra a nuestra izquierda que
presenta una obertura y permite el paso a un camino que
desciende hacia el valle. En este punto abandonamos las
marcas de GR, es más, en las piedras de la valle veremos la X
con los colores rojo y blanco, indicándonos que ya
no seguimos su rumbo.
Este camino o trocha se adentra en el bosque bajándonos en
tan sólo unos metros de nuevo a una pista asfaltada, que
tomaremos hacia la derecha en la dirección en la que
bajamos.
Continuamos descendiendo por la pista con un desnivel
poco acusado, hasta llegar a un gran corta fuegos que nace a
la izquierda de la pista. Tomándolo como camino, bajamos durante unos trescientos metros para en poco tiempo salir
de nuevo a la pista. La tomamos hacia la izquierda y nos
adentramos en un terreno más llano y boscoso donde
comenzaremos a encontrar gente. En tan sólo unos metros más
llegaremos a una valla que impide el paso a vehículos no
autorizados y comenzaremos a ver las primeras mesas del
área recreativa a la que llegamos en la que hay un bar y una
ermita.
Ya junto al pantano de la Jarosa continuamos nuestra marcha
junto a la carretera que lo rodea, dejando siempre a
nuestra derecha la presa que veremos al fondo del
valle. Justo al llegar al río que alimenta el pantano en una
curva de la carretera, nos adentraremos de nuevo en el
bosque por una senda que asciende a la izquierda del río,
para lo cual tendremos que cruzarlo. Caminamos manteniendo
el río a nuestra izquierda por un sendero en un principio
frondoso que poco a poco se va despejando. En tan sólo 10
minutos llegaremos a una pista de tierra que tomaremos a la
derecha alejándonos del río. Por la "cuneta" de esta pista
suele correr un arroyo que va a desembocar al río que
dejamos atrás. En unos metros de ascenso llegamos a
una encrucijada de caminos junto a una construcción baja. Tendremos que tomar el camino que aparece a nuestra
izquierda y que venía paralelo a nosotros, el cual no
podíamos ver por la cantidad de jaras que lo ocultan en su
último tramo. Formando una V con la dirección que tomamos en
el camino, continuamos ascendiendo entre pinos para en
pocos minutos tener a nuestra espalda unas preciosas vistas
del valle con el pantano. Con un profundo
tajo a nuestra izquierda continuamos sin pérdida por el
camino. Llegamos a unas ruinas, punto en el que buscamos el
camino que sale a nuestra derecha; vemos al fondo la
pista asfaltada con una fuente que normalmente
está seca. La alcanzamos y nos dirigimos a
la derecha; en unos metros entra a la izquierda otra
pista, pero seguimos por nuestro camino. Al llegar a una curva
vemos una pista de frente no asfaltada, que debemos
tomar para seguir nuestro camino. Poco a poco la carretera
de la nacional VI se hace más presente con el ruido de lo
coches; la tendremos a nuestra derecha. Pasados 40 minutos
después de haber abandonado la pista asfaltada, llegaremos a otra
intersección. En esta ocasión la pista se divide en dos,
nuestro camino ha de ser ascendente, por lo que tomamos la
opción de la izquierda.
Mantenemos este rumbo y llegamos a otra curva donde vemos
que el camino sigue de frente o hace una curva. Es el punto
de conexión con lo que hicimos al comenzar el día, es donde
cerramos el círculo. Seguiremos de frente manteniendo la
carretera a la derecha, pasando bajo las torretas de alta
tensión y llegando a la valla que da acceso al pueblo de
Tablada. Ya sólo nos queda descender esta calle para llegar
al término de esta excursión.
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