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Comentario:
Quizás esta sea una de las mejores rutas
que se pueden realizar por el entorno de las conocidas
dehesas de Cercedilla.
Discurre por una zona mucho menos transitada y de gran
belleza, abriendo muchas posibilidades de modificación en su
desarrollo así como en su regreso. La dificultad no es alta,
pero en periodo invernal puede ser más que necesario el uso
de piolet y crampones.
Comenzamos esta ruta desde el aparcamiento del apeadero de Camorritos, al que llegaremos bien en coche o en tren desde
el pueblo de Cercedilla. En este pequeño apeadero, será
fácil orientarse para encontrar las marcas del G.R. rojas y
blancas que nos acompañarán en la primera parte de la ruta.
Estas marcas están en los chalets que nacen junto a la
estación y que ascienden en dirección norte.
La Ruta:
1º De Camorritos a Navarrulaque
Salimos del apeadero por la calle no asfaltada que
asciende entre las casas, siguiendo las marcas rojas y
blancas pintadas en sus paredes. Tan sólo en unos
minutos llegamos a un cercado cerrado con una cancela que
debemos atravesar para salir de la zona urbana. Pasada
esta barrera y cerrada de nuevo, nos adentramos ahora por un
agradable bosque de pinos, por el cual ascendemos
fácilmente.
En tan sólo unos metros podremos comenzar a disfrutar de las
vistas que vamos dejando atrás, viendo el valle y Cercedilla
bajo nosotros.
El camino zigzaguea en una pendiente no muy acusada que
poco a poco se va disipando para convertirse en una pradera,
la Pradera de Navarrulaque. En este punto el camino se
cruza con la antigua Carretera de la República, ahora
cerrada al tráfico. En caso de querer hacer un descanso tan
sólo tenemos que atravesar la carretera en diagonal
para llegar a la fuente-refugio de Díaz Duque, inmejorable lugar en el
que hacer un alto y tomar algo de agua fresca.
2º Tomamos la senda de los Alevines:
Para continuar camino, retrocedemos para
cruzar la carretera de la Republica por donde la cruzamos
para llegar a la fuente. A nuestra izquierda en dirección
norte aparece la senda que debemos seguir, marcada con
puntos de color amarillo en los árboles. El camino comienza
atravesando un regato a los primeros metros de incorporarnos
a él y manteniéndose a media ladera pero con ligero ascenso,
permitiéndonos comenzar a disfrutar de las vistas del valle
que tenemos a nuestra derecha. Poco a poco el camino
comienza a tomar desnivel y continuamos ascendiendo por el
pinar; con alguna que otra curva ganamos altitud y podemos
disfrutar de las vistas de Siete Picos frente a nosotros.
Sin mucho esfuerzo llegamos a la fuente de Najalasna,
antesala de las praderas del mismo nombre. Aquí el camino
está indicado por varias estacas altas que en su extremo
superior están marcadas con el color amarillo que vamos
siguiendo. En este breve allanamiento del terreno tenemos a
nuestra izquierda el pico de Majalasna que da nombre a la
fuente y a la pradera, que con sus 1934 metros nos da una buena
referencia de donde estamos. Dejamos el pico a nuestra
izquierda y continuamos por la senda ahora marcada por
algunos hitos, en principio el camino gira levemente hacia
la derecha para continuar de nuevo hacia el norte tal y como
la comenzamos. Casi sin darnos cuanta cambiamos la vertiente
del monte y ahora lo llevamos a nuestra izquierda en lo
que quizás sea la parte más complicada del camino. Si bien
no es difícil, hay bastante desnivel y con nieve será
necesario el uso del material. Casi avanzamos a
nivel y con poca pendiente en el sentido de la marcha que
llevamos. Caminamos bajo los numerosos pinos bordeando varias
veces formaciones rocosas en medio de este pinar. Superado
este tramo de pinar y habiendo pasado por la Fuente de los
Alevines, entramos al Collado Ventoso justo en la
confluencia del camino Schmid con el camino que traemos.
Este collado es una encrucijada de caminos, muy conocida en
esta parte de la sierra madrileña.
3º Del Collado Ventoso a la fuente de Antón Ruiz
Velasco:
Este es un tramo corto de la ruta en el que tomamos el
camino Schmid de bajada; se toma en el mismo punto en
el que la senda de los alevines se cruza con él al entrar en
el collado.
La primera
parte es ancha a modo de pista forestal, para en solamente unos metros girar a la derecha por un sendero que
desciende con algo más de inclinación. Como seguimos las
marcas de círculos amarillos no podemos errar en nuestro
camino.
En cómodo
descenso llegamos a la fuente de Antón Ruiz Velasco, situada
junto al camino Schmid, elevada sólo unos metros sobre la
Carretera de la República. En este lugar es habitual
encontrar a otros montañeros que descansan en tan singular
enclave.
4º
Retomamos el GR 10
Comenzamos la última etapa de la ruta tras descender de la
fuente a la antigua Carretera de la República. Tomamos esta
carretera hacia la derecha, siguiendo las marcas rojas y
blancas del GR 10, que ya utilizamos en el comienzo de esta
jornada al salir de Camorritos, pero ahora lo hacemos en sentido
contrario. Descendiendo cómodamente por esta ancha pista
sólo tenemos que continuar para llegar a las praderas de Navarrulaque, donde las marcas del GR abandonan hacia nuestra
izquierda la Carretera de la República, y tras ellas
nosotros, siendo este el punto donde se cierra el círculo de
la ruta. Ya sólo tendremos que desandar el sendero que a
primera hora nos trajo de Camorritos a Navarrulaque.
Nuevamente pasamos por el pinar ahora descendiendo y tras
unas cuantas curvas, llegamos a la cancela que da acceso a
la zona de chalets de Camorritos, por la cual pasamos para
desembocar en la carretera que da acceso a Cercedilla y al
apeadero del tren que une estas dos localidades. |