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No podía
faltar en mi página una reseña a algo que ha sido, y es, de gran importancia en
mi vida. La práctica de este arte marcial conocida como Karate, formó
parte de mi carácter y es aquí donde me gustaría plasmar las verdaderas
virtudes de este gran desconocido que el mundo cree conocer sobradamente.
Comencé en
el Karate, en busca de una mejora física cuando tenía 14 años y encontré algo
más que un deporte.
Sin duda como deporte es uno de los más completos, dado que combina la
mejora de todas las cualidades físicas, la fuerza, la elasticidad, así
como la capacidad aeróbica. Pero he de resaltar su cualidad para formar
el carácter, haciendo que cada persona mejore con su esfuerzo y
dedicación, haciéndonos entender que la tenacidad y la resolución por
conseguir un fin son la mejor forma de alcanzar este objetivo.
La impregnación de este deporte por las filosofías orientales, tales
como el Budismo Zen o el Shintoismo japonés, le convierten además en una
actividad formativa del hombre en todas sus facetas, sin que esto
signifique caer en una secta.
Pero, ¿qué es
realmente el Karate?
Desde mi
modesto punto de vista es, sin duda, una filosofía deportiva. Algo más
que un deporte, algo que logra formar al ser humano en su conjunto.
Es
por esto que entenderéis mi recomendación para su práctica, a todo aquel
que se sienta atraído por él.
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