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La reina
Edurne
La alpinista, tras completar su décimo ‘ochomil’,
dice que le queda “la cima de ser madre”
Lo intentó en 1998 y en 2001, pero no ha
logrado coronar el Dhaulagiri (Nepal,
8.167 metros) hasta 2008. Fue el pasado
1 de mayo. El día del trabajo.
Ahora, camino de su Tolosa (Guipuzcoa)
natal, ha hecho un parón en la cima del
hotel Puerta de América de Madrid
mientras prepara su próximo reto: ser la
primera española en lograr ascender 14 ocho miles. De momento, lleva 10.
¿Qué sintió al coronar, por
fin, el Dhaulagiri?
Fue una montaña muy especial para mí.
Tras dos intentos y después de un año y
medio de diversas penurias y
enfermedades, lograr hacerme con el
Dhaulagiri fue una manera de volver a
encontrarme.
¿ Cuáles fueron los principales
obstáculos con los que se encontró?
Pues nada más empezar, muchos
porteadores desertaron, así que nos
vimos con ese problema de golpe... Pero
seguimos adelante. Mi mayor miedo fue
arriba, pasados los 7.800 metros. Es una
zona de placas de hielo. Y llegamos a
estar a 30 grados bajo cero.
¿Y cómo se soporta eso? ¿Qué
prima más en este deporte?
Lo que prima, lo que hace que tires
para delante, es la perseverancia. Una
buena condición física ayuda, pero sin
perseverancia no se consigue
absolutamente nada. Pasas por varios
momentos malos. Además, cada cima es
distinta y cada montaña diferente.
¿Cómo se entrena un
deportista de su nivel?
Soy una persona exigente. Ahora
tendré 10 días de descanso pero volveré
a preparar mi siguiente objetivo en
otoño: el Manaslu (Nepal, 8.156 metros).
Entreno en el Centro de Alto Rendimiento
Deportivo de San Cugat (Barcelona). Hago
sobre todo trabajo aeróbico: bici y
cinta. Es necesario coger resistencia.
Le quedan cuatro montañas
para su objetivo, ¿cuál es la que le
impone más respeto?
El Annapurna (Nepal, 8.091 metros)
es, de las que me quedan, la montaña más
complicada. Sobre todo por sus continuas
avalanchas. No es la más alta, pero sí
la que más miedo me da. Me la dejaré
para el final. Pero caerá...
¿Y después?
Quiero seguir ligada al montañismo.
Pero también tengo otros proyectos.
¿Qué queda de la adolescente
que, con 17 años, subió a el mayor
volcán de Ecuador?
Queda la parte de niña que soy. Que
me emociono fácilmente. Pero he madurado
y tengo más experiencia. En este deporte
la experiencia es un grado. Entre los 30
y 40 años, es la mejor edad para el
alpinismo.
Y en su vida diaria, ¿le
queda alguna cima por lograr?
La cima de ser madre.
EL PERFIL
Edad:35 años
Nació: Tolosa (Guipuzcoa)
Inicios en 'ocho miles': Su primer cima de más de 8.000
metros fue el Everest (entre Nepal y
China, 8.848 metros) en el año 2001.
Su peor momento: Le
amputaron, por congelación, dos dedos en
ambos pies al subir el K2 en
Artículo de: Sylvain Cherkaoui
editado en el diario gratuito ADN
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