| Aproximación:
Para la ascensión al monte más alto de Marruecos y, por tanto, de la
cordillera del Atlas, hay que llegar al pueblo de Imlil, desde el que
comenzamos esta ruta de aproximación y ascensión.
Generalmente es en este pueblo donde se negocia con los lugareños para
alquilar mulas para el transporte de materiales, por lo que tan solo tendremos que seguir al mulero y sus mulas para llegar al
refugio. Este camino transita en dirección sur adentrándose en el
gran valle en el que está situado el pueblo del que ahora partimos.
Salimos del pueblo por su calle principal para llegar, en primer término,
a una zona escalonada que transita por un pequeño bosque. Alcanzamos una pista forestal que tomamos en la misma dirección sur
que nos trajo hasta aquí. Poco a poco dejamos atrás el pueblo y pasamos
junto a unas construcciones en las que hay alguna tienda y un colegio.
Pasado este colegio la pista baja hasta el río, el cual recuerda a una
antigua morrena glaciar. Cruzamos el ancho pero poco caudaloso cauce y continuamos ahora por una zigzagueante senda, que asciende
por la ladera sin perder el sentido sur.
Desde el río tan sólo nos queda continuar ascendiendo hasta llegar a la
piedra blanca, a la que tardaremos entre hora y media y dos horas. Se
trata de un
lugar pintoresco y muy marroquí, que confunde al turista para que pique y compre algo que no le hace falta. Pero también
se trata de un magnífico lugar para descansar y tomar un té a
mitad de la ruta de aproximación.
Una vez repuestas las fuerzas continuaremos en dirección sur, ahora
sin darnos cuenta cambiamos de ladera y el valle se va cerrando, la poca
vegetación que nos acompañaba desaparece por completo y el paisaje de
alta montaña se va adueñando del lugar. Continuamos ascendiendo. Es
habitual que a partir de este punto comience a aparecer la nieve y, tras
cruzar un par de regatos, puede hacerse más presente, lo que
obliga a parar a las mulas. Será el momento de contratar porteadores o
hacer nosotros mismos este porteo, según donde comience la nieve así
será de largo este último tramo de la aproximación. Durante la última
media hora seremos capaces de ver el refugio ante nosotros, que
alcanzaremos cumplidas entre cuatro y cinco horas, alcanzando los 3.207
metros de altitud sin dificultad técnica digna de nombrar.
Ascensión:
Por regla general esta
ascensión se acometerá tras pernoctar una noche en el refugio, lo que
mejora la aclimatación y da descanso tras la larga aproximación.
Comenzamos esta ascensión por la pala de nieve que se encuentra a la
espalda del refugio. Para ello habremos de cruzar el cauce del arroyo
que da agua al refu. Ascendemos tan sólo unos metros para descender al
cauce de este arroyo y comenzar a ascender por la inclinada pala que
nos recibe como aperitivo a esta ascensión. De forma escalonada e
intensa iremos superando los costarrones que se suceden,
alcanzando pequeñas colladas siempre en dirección este.
Tras unas dos horas o dos horas y media, alcanzaremos una pedrera
descompuesta, lugar en el que nuestro camino gira en dirección norte.
Esta pedrera suele estar desprovista de nieve por ser una zona muy
venteada, ya próxima a la cumbre. Desde este punto hasta el término de la
ascensión, nos restan entre cuarenta y cinco minutos y una hora y media
de ascensión.
Superada la pedrera, el camino girará a nuestra derecha, es decir,
nuevamente en dirección este, por tan sólo unos metros. Es en este giro
donde por primera vez vemos la cumbre de nuestro objetivo, con su
singular estructura metálica de forma piramidal que da personalidad a
esta montaña. Sólo nos restan los últimos 50 metros para terminar esta
ruta.
El regreso al refugio es habitual hacerlo deshaciendo el camino de
ascenso.
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