| Ficha Técnica: |
| Dificultad: |
Nivel I / Fácil |

Ver fotos
|
| Altitud: |
468 m. |
| Desnivel: |
148 m. aprox. |
| Duración: |
2 ´30h. |
| Bibliografía: |
Cuadernos Pirenaicos "Bardenas"
Ediciones SUA. Mapa y Cuaderno de rutas |
| Descargas: |
Versión PDF para imprimir |
Descripción:
En este monte tenemos a uno de los colosales conglomerados de arena que abundan por la zona. Sus paredes erosionadas le dan el aspecto de un lugar extraterrestre y a pesar de su poca altitud, la singularidad de su paisajes, así como del desierto de las Bardenas donde se ubica, lo hacen atractivo a senderistas y amantes de la naturaleza en todas sus versiones.
Aproximación:
Para llegar al punto de partida de esta ascensión podremos hacerlo enteramente en coche.
Para ello entraremos en el Parque Natural de las Bardenas por la carretera que sale del navarro pueblo de Arguedas.
Recorridos unos 10 km. desde dicho pueblo, alcanzaremos la puerta del cuartel instalado en el parque. Llegados a este punto, tomaremos la pista que circunda el polígono del cuartel hacia nuestra derecha. Es aquí donde no estará de más tomar la lectura del cuentakilómetros, ya que a los 13,3 km. y tras pasar unas ruinas la pista se cruza con el barranco de los Cambrones, justo frente a las paredes del Rallón, otro de los montes de las Bardenas.
En este lugar encontraremos un pequeño apartado junto a la pista donde dejar el coche.
Ascensión:
Comenzamos la ruta adentrándonos en el barranco de Cambrones; los 500 primeros metros de este barrancón abierto y poco profundo nos permiten recorrerlo fácilmente. Una vez superados estos primeros metros el barranco gana en profundidad y nosotros nos mantenemos en la senda, bajando a nuestra derecha el barranco y unos campos de cultivo de cereal a nuestra izquierda. Cada vez tenemos más cerca la blanca pared de arenisca y a esta distancia parecerá aún difícil de franquear. Una vez llegamos a esta pared veremos que la senda marcada en el desértico camino asciende unos pocos metros hacia un pequeño montículo que simula un collado.
Una vez superado este "colladito" el lugar nos sorprende por su paisaje lunar, el terreno repleto de ondas cicatrices podría parecer un glaciar de arena. Seguiremos la senda marcada sobre la arena adentrándonos en un lugar lleno de grandes túmulos naturales muy erosionados de colores rojizos; serpenteando entre éstos llegaremos hasta una cárcavas que parecen cerrarnos el paso. Nada más lejos de esto, la senda nos conduce por las lomas de las cárcavas en un empinada pero corta ascensión.
Superada esta ascensión aparecemos en una zona más llana desde la que ya podemos ver el Piskerra. Continuamos caminando sobre el marcado terreno, ahora teniendo claro nuestro destino. A nuestra izquierda aparece un hondo barranco en el que vemos unas curiosas ruinas. Dejando esto atrás nos aproximamos a nuestro objetivo, atravesamos unos campos de cereal y nos plantamos en la base del Piskerra. La senda parece dificultosa en su último tramo desde la distancia, pero al acercarnos descubrimos su relativa facilidad. Quizás su única dificultad sea el desnivel que superamos en breve tiempo.
Ya plantados en la meseta que conforma la cumbre de este monte podremos disfrutar de las hermosas vistas que de la Bardena Blanca ofrece este monte tan singular.
El Regreso:
Para regresar podremos deshacer el camino o, como en nuestro caso, descender de la cumbre por el mismo lugar por donde accedimos a ella y regresar unos metros atrás hasta llegar al valle donde veíamos las ruinas a lo lejos. Si buscamos unos minutos hallaremos un sendero que desciende hasta ese valle por encima de las cárcavas y que da acceso a este espectacular lugar. Podremos ascender hasta una caseta en ruinas por unas escaleras imposibles que bien valen una visita.
Una vez explorado este terreno podremos descender buscando la salida natural de este valle y, una vez fuera y en los campos de cereal, tomaremos rumbo suroeste manteniendo a nuestra izquierda las arenosas paredes y a la derecha dichos campos. Así en unos 40 minutos más o menos llegaremos al barranco de Cambrones, donde tomaremos el camino que al principio de la ruta recorrimos para comenzar y que ahora en sentido contrario nos llevará hasta el coche. |